Pasaba por aquí, por el barrio del Arrabal de Zaragoza, y he encontrado un locutorio en el que, entre otros productos exóticos, venden Mirinda. Está en la calle Horno número cinco. La Wiki sabe algo de la famosa bebida refrescante, de fina burbuja, que desapareció misteriosamente de nuestras vidas hace más de treinta años. Creo que a Fernando Sanmartín le alegrará esta noticia.