Bienes mostrencos 89

¿Quién habrá perdido un libro así? ¿Es posible que se trate de un abandono? ¿Enamorado? ¿Desenamorado? Ni lo toco siquiera. Temo que, entre sus páginas, puede guardar un secreto que no me corresponde, por muy mostrenco que sea el continente. Aquí permanecerá, como intonso, cerrado a la curiosidad. Fotografiado a medias. Tal como lo encuentro. Casi al descubierto, el cupido juguetón de Joan Obiols. Oculto el título, para que únicamente su dueño reconozca El poema de la rosa als llavis de Joan Salvat-Papasseit.

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