"Nunca acabo lo que emp". UN GEROPUNK
Croquetas y wasaps. Una novela de Begoña Oro.
El abuelo de Clara (14 años) leyó el "Diario de Ana María", de Michel Quoist, para saber cómo eran las chicas. Lo propio hizo su abuela leyendo el "Diario de Daniel", para saber cómo eran los chicos. Pasaron del rosa al amarillo como pudieron y comieron croquetas con más besamel que otra cosa. Hoy, sus hijos e hijas, escriben un diario que vale igual para chicos que para chicas y comen croquetas con abundante chicha. Lo del wasap es otro cantar.
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