Infinito

Antes de saber que el infinito es un ocho tumbado, durmiendo la siesta por siempre jamás, pensaba que el infinito era un rollo de película que no se terminaba nunca y a la que llegábamos con la sesión empezada.
La primera representación gráfica que tuve del infinito me la ofreció una etiqueta de sidra. En ella un gaitero sujetaba una botella en la que había una etiqueta en la que se le veía a él mostrando una botella que tenía una etiqueta en la que se le veía a él mostrando una botella que tenía una etiqueta...
Me vino el recuerdo captando a Juan Pablo Escobar mientras fotografiaba a un grupo que tomaba una foto de una señora que retrataba a un niño que...