Vértigo

Tener esta vista de Ailanthus City no es ningún privilegio. Es tener una enfermedad, propia o cercana.
La Casa Grande es mucho más grande, que cuando se bautizó con este mote, pero no más alta.
Siempre me ha dado vértigo. No la altura. La fragilidad de nuestro cuerpo.
Para romperse no es necesario que se caiga desde la planta trece un martes.
Es suficiente que se le clave, una espinita de salmonete, en la epiglotis.